Rhodanie 58, Lausanne, Suiza

Rhodanie 58

La inserción de un nuevo edificio en la Avenida de Rhodanie, entre dos construcciones existentes ha sido un gra desafío contextual, arquitectural y estructural.

Por un lado, la voluntad de alinearse volumétricamente hacia el oeste con el edificio que RDR había realizado en los años 90 para la sede administrativa de Golay Buchel y por otro lado, hacia el este, de mantener la perspectiva sobre los edificios de la Maison su Sport Intarnational (MSI).

El edificio Rhodanie 58 es un volúmen simple y riguroso que se inscribe muy precisamente en el contexto de la Avenida de Rhodanie.

Las autoridades de Lausanne han promovido esta Avenida como una vitrina del acceso oeste de la ciudad con edificios representativos y manteniendo el borde del lago Léman con su paisaje natural, deportivo y cultural.   

Hace más de un siglo, los límites del lago se encontraban a la altura de la Avenida de Rhodanie, y los terrenos fueron ganados al lago para la Exposición Nacional de 1964. Esto explica el nivel cercano de las napas freáticas y las dificultades constructivas particulares que se tuvieron en cuenta para realizar este nuevo edificio. 

El voladizo, de 18 metros, distribuido en dos pisos, se negoció con el servicio de urbanismo en el momento de establecer el plan del vecinadario. Da una identidad particular al edificio y teatraliza el patio de entrada. El concepto estructural y estático fue desarrollado conjuntamente con la oficina de ingenieros Ingeni de Lausanne. Este voladizo necesitó, evidentemente, una estructura compleja con dos grandes vigas Vierendeel desplegadas en las fachadas laterales, retomadas por un núcleo central de hormigón armado. Este núcleo reagrupa el conjunto de circulaciones verticales del edificio y también las instalaciones técnicas y los servicios, además, se ahueca en su centro para despejar un atrio generoso que lleva luz natural a los pisos inferiores. Este concepto constructivo ha permitido liberar completamente los pisos de pilares, permitiendo una máxima flexibilidad en el desarrollo de los espacios de oficinas.

La complejidad estructural pasa desapercibida detrás de una fachada enteramente revestida en vidrios polarizados con partes esmaltadas y opacas. Esta fachada vidriada otorga carácter y unidad al edificio. Los vidrios son fijos, ventilados, dobles y aislantes, tanto térmicos como fónicos. Colocados en las caras interiores tienen la posibilidad de ser abiertos, tanto para la ventilación natural como para el mantenimiento. Entre los vidrios interiores y exteriores se encuentran las protecciones solares, indispensables para el buen control de la luz natural en los espacios de trabajo.

Gracias al uso de últimas tecnologías como plafones fríos, contrapisos técnicos e iluminación, se ofrece a los inquilinos un excelente confort.

Particularmente en la noche, el voladizo del edificio pone en valor el muro espectacular del hall de entrada de más de 100 m2. Rapidamente se imaginó la posibilidad de valorizar este espacio. En la noche, la iluminación indirecta sobre el voladizo da la impresión que la parte superior del edificio se encuentra suspendida y ofrece una visibilidad perfecta para una intervención artística mayor. De esta manera se organizó un concurso con cinco jóvenes artitas locales y son las obras de Maya Rochat para el hall de entrada y de Anouchka Perez para el atrium que fueron seleccionadas e instaladas en el edificio. Este concepto podrá renovarse cada dos años lo cuál permitirá una nueva mirada al proyecto arquitectural, contribuyendo también a la creatividad y promoción de los artistas de la región Suisse Romande.